Las dos caras en Beckrtv: La protesta social, a favor y en contra

Las dos caras en Beckrtv: La protesta social, a favor y en contra
PROTESTA SOCIAL CONVERTIDA EN ATROPELLO LOS JÓVENES TIENEN LA RAZÓN

             
Por: Francisco Noguera

Una enorme, aunque estoica y silenciosa, mayoría de colombianos nos hemos visto atropellados por una desconsiderada y tiránica minoría de exaltados, que invitando a un supuesto paro nacional con mentirosos argumentos y aupados por la baja popularidad del actual Presidente, han llegado a extremos pocas veces vistos en nuestra historia reciente.
Pues, si bien es cierto que nuestra normatividad legal contempla el derecho a   protestar ante hechos que atenten contra el bienestar colectivo o que empeoren, en algunos casos, las sofocantes desigualdades sociales que padecemos; dichas manifestaciones deberían desarrollarse siempre en paz, sin atentar contra los que prefieren apartarse de las razones invocadas o, simplemente, no  se sienten interpretados por los organizadores de los reclamos.
Recordemos que en forma oportunista, FECODE y algunas otras centrales obreras se sumaron a los reclamos que desde algunos  meses atrás venían haciendo, algunos grupos de estudiantes de Universidades estatales, los que nunca quisieron aceptar, lo que es una verdad de bulto, que el actual gobierno del Presidente Duque había asignado el mayor presupuesto destinado a la educación como nunca antes ocurrió.
De tal forma, la suma de esas escazas voluntades, invitaron a lo que suponían sería una gran movilización social, a la que  bautizaron con el pomposo nombre de “paro nacional”; sin embargo y a pesar de haber sido impulsados por casi todos los medios de comunicación capitalinos, las marchas del llamado 21N en Bogotá no alcanzaron a superar las 275.000 personas; los demás colombianos seguimos trabajando, demostrando estar en contra de la pretendida parálisis, que nunca ocurrió.
Tal vez, sintiéndose despreciados los promotores de la protesta permitieron que un grupúsculo de violentos de sus entrañas se dedicara al pillaje y al bloqueo del sistema de transporte público, perjudicando, sobre todo, a los trabajadores más pobres de nuestra sociedad.
Ante el saqueo y los desmanes en contra de muchísimos establecimientos de comercio, de numerosas sucursales bancarias y en contra del patrimonio público, la Policía, legitima autoridad encargada del orden público reaccionó con su cuerpo especializado para esos casos, el Escuadrón Móvil Antidisturbios, conocido como ESMAD, que, no sin dificultades, logró apaciguar la violencia que pretendieron hacer general.
Desde ese día en adelante, los insensatos organizadores de la pretendida parálisis han pretendido aplicar algunos de los principios utilizados en la guerra de guerrillas, a saber: bloqueos dispersos de transmilenio, seguidos de pedreas con papas bombas frente a algunas Universidades impidiendo el tráfico en  importantes vías arterias; todo en búsqueda de hacerse notorios en los medios televisivos y radiales, con la no disimulada esperanza de que muchos otros ciudadanos se sumaran a su llamado, cosa que nunca ocurrió y, más bien, por el contrario despertaron el creciente rechazo ciudadano a su forma de proceder.
Mientras en las calles así actúan, la auto proclamada mesa del mal llamado paro, que nunca ha sido tal, como tampoco nacional, ha intentado arrinconar al gobierno con una lista de peticiones en principio de 13 puntos, pero  rápidamente convertida, para sorpresa de algunos incautos, en 110 exigencias de todo tipo.
Olvidan quienes así proceden que para modificar cualquier norma se debe contar con el concurso de tres ramas del poder independientes cada una de las otras, y que un gobierno que fue legítimamente elegido por amplia mayoría  no puede negociar sus propuestas de campaña, que resultaron ganadoras.
Una de las estrambóticas exigencias, tal vez la más importante para los ruidosos promotores, consiste en el desmonte del ESMAD, exigencia, que por cierto fue hecha por las FARC en La Habana, aunque afortunadamente rechazada en aquel momento.
Va quedando claro, que la envalentonada mamertada que nos rodea, sabe que si logran desmontan el ESMAD les quedaría el camino despejado para conseguir sus objetivos por la vía del amedrentamiento generalizado, mientras someten a la impotencia a las  autoridades quienes no podrían controlarlos.
Para rechazar estas exigencias, basta mirar lo que se hace en otros lugares del mundo para poner en cintura a los violentos. En todas partes se entiende que los derechos de las mayorías a vivir en paz, pasa por el control de minorías  violentas, y que, en esa ruta, nada mejor que contar un cuerpo especializado que actué bajo estrictos protocolos. Quienes protesten no pueden seguir apabullando.
 

 

             
Por Jorge Enrique Robledo / @JERobledo

En el gran paro nacional convocado para el 21 de noviembre, que se ha prolongado por dos semanas, no han participado solo jóvenes. Porque otros también podremos contarles a nuestros hijos y nietos que tuvimos el honor de respaldar esta formidable movilización democrática. Pero es irrefutable que sin el valor, la generosidad y el patriotismo juvenil, el reclamo no habría logrado el enorme éxito que alcanzó. Gracias a ellos.

Estamos ante la mayor movilización social de la historia de Colombia. Por las multitudes que la han respaldado, la diversidad de los sectores sociales que la hicieron suya, los numerosos municipios movilizados y el tiempo transcurrido. Y con ella se dio el primer gran cacerolazo nacional, forma de protesta que les permite participar a los que no pueden hacerlo de otra manera. Esta es la verdad de lo sucedido. Así Duque y sus alfiles utilicen ardides para negarlo, hasta caer en osos peludos. La otra conclusión innegable indica que ha de haber un malestar muy grande para darse una protesta de este calibre, cuyos motivos respalda el 74 por ciento de los colombianos (Gallup).

A los jóvenes los movilizaron que 550 mil de ellos son ni-ni, ni estudian ni trabajan porque el país se lo niega. El desempleo juvenil llega al 18 por ciento. 394 mil le deben hasta la camisa al Icetex y ven en su futuro los duros pagos de estas deudas y el desempleo o los malos empleos. Aunque parezca mentira, aumentan los profesores a los que solo les pagan diez meses al año. Son inicuas las condiciones laborales de los médicos y demás trabajadores de la salud. Y el paro derrotó el proyecto de ley del senador Álvaro Uribe, que ponía a los jóvenes a trabajar por menos del salario mínimo, la misma propuesta de Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Los neoliberales dicen que quieren mucho a los niños y a los jóvenes, pero el 72 por ciento de sus padres sufre por el desempleo y la informalidad y entre ellos pulula la pobreza. Carrasquilla explicó que “la gente se pensionará con lo que ahorre” (https://bit.ly/356jYiM, http://bit.ly/2YqNmha ), es decir, que los que de chiripa logren adquirir ese derecho, recibirán pensiones miserables, del orden del 25 por ciento del sueldo promedio de los últimos diez años.

También llenó las calles el repudio juvenil a la inmensa corrupción en el poder, la privatización del sector financiero estatal, el omnipresente maltrato ambiental y la reforma tributaria, que les reduce los impuestos a los súper superricos del mundo que operan en Colombia (https://bit.ly/2Ro9nvR) y se los sube a los pobres y a la clase media. Y la impulsó bastante que Colombia sea el cuarto país más desigual del mundo y que lo hayan sometido a las orientaciones de la OCDE. Es obvio que los jóvenes, con razón, no creen que Duque busque ofrecerles un futuro amable o siquiera parecido al de antes de la globalización neoliberal.

Esta movilización se agiganta al saberse que Duque y los suyos actuaron como Herodes, al intentar matarla en la cuna, mediante falsedades y manipulaciones, la forma solapada con la que atentaron contra el derecho constitucional de los colombianos a protestar, con lo que mostraron la poca estima en la que tienen la democracia. Que además no insistan en la falacia de negar que la movilización ha sido pacífica y democrática, como con acierto la promovió el Comité Nacional de Paro. Y ningún daño a la propiedad pública o privada –que repudiamos y que es por completo ajeno al reclamo y a sus orientaciones– justifica los excesos de fuerza del Esmad y menos la muerte del joven Dilan Cruz, víctima de un arma diseñada para que pueda matar y que el Estado no ha debido entregarle al Esmad, que se supone es una fuerza de carácter civil ante reclamos de civiles.

Entre los peores yerros de Duque, resalta su actitud soberbia de desconocer al Comité Nacional de Paro como el vocero de la gente que reclama, utilizando una fórmula hasta ridícula para hacerlo. Porque un gran porcentaje de los invitados a opinar votaron por Duque, se opusieron a la protesta y pueden ser sometidos por la mermelada de la Casa de Nariño. Muy bien por la alcaldesa Claudia López al decirle a Duque que no le actuaba de comparsa en esa pantomima, porque la gente que estaba en la calle tenía sus voceros.

Y no es que Duque no pueda pedirle opinión a quien quiera sobre lo que desee. Es que las 13 peticiones del Comité Nacional de Paro que promovió la protesta tienen todo el respaldo democrático para tramitarse por aparte, en razón del gran reclamo que las respalda, nunca antes visto en Colombia, y porque el Presidente debe asumir, con respeto, la atención del derecho a protestar que la Constitución le otorga a la ciudadanía.

Bogotá, 6 de diciembre de 2019.

Pin It

Add comment


Security code
Refresh

BeckRTV.com