FRANCISCO UN PAPA CARISMATICO MAS NO REFORMADOR: Julián Arturo Zapata

Julián Arturo Zapata

Julián Arturo Zapata, Imam Centro Cultural Islámico

www.centroculturalislamico.co

Twitter: @ILIASIYUN

El papa Francisco es el líder espiritual y político más reconocido de la tradición cristiana occidental y la institución católica romana que representa, es un factor real de poder en la construcción de nuestra nacionalidad. Independiente del debate dogmático y confesional y la forma impositiva y destructiva como se impuso el catolicismo romano a nuestros pueblos ancestrales, queriendo borrar de un plumazo civilizaciones como la de Bochica, el gran maestro civilizador de los muiscas, y del papel de primer orden que jugó en las doce guerras civiles que asolaron nuestra sufrida patria, lo cierto es, que hay que reconocer que también han construido civilización, humanidad, y espiritualidad. Esto lo vemos reflejado en el bello arte de sus catedrales, iglesias, ermitas y santuarios, la literatura, la educación y la asistencia humanitaria. Un diezmo de cinco siglos que se ha visto mucho más reflejado en la sociedad, que el diezmo de ciento cincuenta años de sus contradictores más cercanos los evangélicos cristianos.

En esta era del pos-conflicto nos embargan muchas incertidumbres y también muchas esperanzas, ya sea porque estemos construyendo la siguiente gran guerra o porque realmente queremos salvar a Colombia como destino y proyecto histórico. Y se hace necesario que construyamos Cultura Religiosa que es muy diferente del proselitismo religioso confesional. La visita de Francisco y la de los otros dos papas que nos han visitado en los últimos cincuenta años, Pablo VI y Juan Pablo II, nos deben poner a reflexionar sobre los aportes que las tradiciones espirituales debemos hacer en este vórtice en que nos encontramos. Ad -portas de una inminente Asamblea Nacional Constituyente por el desborde institucional y legal que produjeron los acuerdos de la Habana y ante la peligrosa politización e ideologización de la religión. Se hace necesario que reflexionemos sobre que tradiciones hasta el momento han construido civilización en nuestro país. Cualquier especialista encontrará que solo cuatro en mayor o menor medida lo han hecho: Los pueblos ancestrales de lo que sobreviven más de ochenta comunidades; la Iglesia Católica Romana; el Islam a través de su legado hispano- musulmán y los judíos. Estos aportes civilizacionales los podemos palpar, tocar, mirar en diversas manifestaciones de la cultura, el arte, el idioma, la culinaria, los imaginarios, en la genealogía de nuestros nombres y apellidos. Hay otras comunidades religiosas muy influyentes de nuestro tiempo donde su influencia más marcada es de carácter económico y geo-político como los cristianos evangelicos, pentecostales cristianos o mormones.

Ahora bien, nos preguntamos ¿el obispo de Roma tiene el poder moral y espiritual para pedirle a sus seguidores entre religiosos sacerdotes, altos prelados, laicos y políticos que se reformen y contribuyan a la reforma del país? Por supuesto que sí puede, y debe hacerlo. El asunto es que la Iglesia de Roma tiene un problema perecido al de Colombia ¿Es más fuerte, más poderosa y más influyente la Constitución de 1991 o los acuerdos de la Habana? ¿Es más poderoso e influyente en Concilio Vaticano I de 1870 que promulgó el ultraconservador e imperial infalible papa Pio IX, o el Concilio Vaticano II que promulgó el universal reformista papa bueno Juan XXIII? Para nosotros los colombianos el asunto es tan complicado que mentalmente nuestra clase política nunca estuvo compenetrada en la constitución de 1991 porque ha estado anclada más en la constitución CESARO-PAPISTA de Caro y Cuervo de 1886. Nuestra actual carta magna la peluquearon tanto la misma clase política actual que la redactó que la dejaron calva. La iglesia de Roma vive la misma crisis. La irreformable Curia Romana- el verdadero poder- detrás del trono- esta sitiada por sus propios escándalos financieros, la pederastia, y opulencia. Francisco, hay que admitirlo, en algo ha mejorado la imagen de su milenaria institución; pero no nos digamos mentiras es más maquillaje del sistema. Una sofisticada propaganda rodea al pontífice para darnos la falsa imagen que todo cambio. Hasta la compañía de Jesús-los jesuitas -de donde procede, es más conservadora hoy que sus atisbos liberales de los años ochenta y noventa del siglo XX. Hoy en día la ultra-conservadora secta del OPUS DEI (Concilio Vaticano I y Pio IX) es más influyente políticamente en Colombia que franciscanos, dominicos y jesuitas juntos. Una prueba de ello es que tumbaron un plebiscito para la paz a pesar de que Francisco en la sombra lo apoyaba. Sin contar que dirigentes católicos con canal de televisión incluido cuestionan su legitimidad como sucesor de San Pedro.

El suscrito co-fundador del Diálogo interreligioso en nuestro país, le abona que se ha preocupado hondamente por los conflictos del medio oriente donde ha viajado en varias ocasiones llevando su mensaje de paz a palestinos e israelíes, se ha preocupado por el terrible destino que le depara a los cristianos del medio oriente de Siria e Iraq ante la barbarie de Al-Qaeda, y el estado Islámico-Daesh-. Muy hermoso su reciente discurso pronunciado en la prestigiosa universidad de Al-Ahzar en Egipto. Pero lamentablemente tiene el mismo problema de los papas de los años treinta y cuarenta el siglo XX que no tuvieron el carácter de denunciar la peligrosa ideología del nazismo para la paz mundial. El obispo de Roma tiene el mismo temor que los dirigentes políticos de Europa ante la ola de terrorismo que tiene su origen en la ideología del SALAFISMO que se tomó la civilizada Europa, quienes prefieren hablar solo de sus efectos, no de las causas, origen del mismo, y sus patrocinadores. También su excesiva complacencia con el fundamentalismo laicista del “libre desarrollo de la personalidad” lo tiene confrontado con su propia grey como a otras tradiciones espirituales que consideramos que existen principios eternos y una geometría divina que no son negociables.

Francisco es un papa carismático, gran comunicador, pero no es un reformador como el Papa bueno Juan XXIII. Sí quiere emularlo debe convocar con urgencia un nuevo Concilio Vaticano III que le de una nueva constitución universal a la Iglesia Católica y la saque de la crisis; el problema es que ya dejo pasar demasiado tiempo y muy probablemente el Papa emérito Benedicto XVI le sobreviva.

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