Obstetricia

Herman Redondo Gómez

Desde 1962, el 31 de agosto de cada año, se celebra el día mundial de la obstetricia y la embarazada, recordando que en esa fecha, en 1240 falleció en Cardona, España, San Ramón Nonato, considerado el patrono de la obstetricia y las gestantes y, como una oportunidad para hacer énfasis en la mortalidad materna.

Por: Herman Redondo Gómez MD

Ginecólogo y Obstetra

Cuando se dispone de todas las circunstancias requeridas de modo, tiempo y lugar, no hay en medicina una intervención más sencilla que la atención de un parto espontáneo y normal; ni situación más compleja, así sea en condiciones óptimas que la atención de un embarazo de alto riesgo, en la que está en juego la vida de la madre y el hijo por nacer. Sin contar que en ocasiones especialísimas, surge el tremendo dilema ético: ¿La madre o el recién nacido?

La palabra obstetricia se deriva del verbo obstare, una de cuyas acepciones es ‘estar allí, a la espera’; sin duda, la paciencia y la capacidad de espera son gajes del oficio de las antiguas comadronas y de los modernos obstetras. En nuestra lengua, la palabra aparece ya en 1728, en el ensayo de Benito de Feijoo sobre Teatro Crítico Universal, dándole el significado del “Uso más honesto del arte de la obstetricia, o de partear”.

Hoy día, la obstetricia, es una especialidad de la medicina que se encarga de cuidar a la mujer y al fruto de la concepción desde antes de la gestación, durante el curso del embarazo, el parto y el puerperio, hasta que la mujer vuelva al estado que tenía antes del embarazo. El trabajo de los especialistas de la obstetricia no solo se centra en la salud de la mujer y el bebé, sino que involucra las áreas psicológicas y sociales que se encuentran vinculadas con la maternidad.

Durante los controles prenatales los obstetras nos encargamos de realizar monitoreos periódicos a la madre y al futuro bebé, para verificar que la gestación se desarrolle dentro de los parámetros de normalidad, realizando chequeos y diferentes exámenes de laboratorio y ecografías en cada uno de los trimestres del embarazo.

La relación médico – paciente entre el obstetra y la futura madre se va fortaleciendo a medida que el embarazo avanza, en la medida en que el galeno platica con la madre sobre lo que sucederá durante el parto y los primeros días y meses del recién nacido; así como de la procreación responsable y de la planificación familiar y, a su vez escucha las innumerables dudas de la materna, sobre todo, si es primeriza.

En el mundo cada día se producen aproximadamente 830 muertes de mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto, casi todas en países en desarrollo, que en su mayoría podrían ser evitadas. Como parte del compromiso de los países en su contribución a la reducción de este problema, en la Agenda de Desarrollo Sostenible se pactó el Objetivo de Desarrollo Sostenible número tres, donde una de las metas es reducir la razón de mortalidad materna mundial a menos de 70 por 100.000 nacidos vivos entre 2016 y 2030. Para 2015 la razón de mortalidad materna en los países en desarrollo es de 239 por 100.000 nacidos vivos, mientras que en los países desarrollados es tan solo de 12 por 100.000[1].

En Colombia la mortalidad materna ha tendido al descenso a través del tiempo. Entre 2000 y 2008 se redujo, de 104,9 muertes maternas por 100.000 nacidos vivos a 60,7.

No obstante, se presentan grandes variaciones regionales, como lo muestra la gráfica, mientras en Bogotá DC, la mortalidad está por debajo de 40 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, en el Chocó la tasa es de 358 mujeres fallecidas por cada 100.000 nacidos vivos, la más alta de Colombia; supera a la de Ruanda (290) y Camboya (161), y casi iguala a la de Etiopía (353) (Minsalud 2015).

Los médicos obstetras somos unos especialistas privilegiados que atendemos simultáneamente el bienestar de dos seres humanos, con gran incidencia en todo el grupo familiar, durante los nueve meses de gestación, con sus días y sus noches, puentes y festivos, esperando, expectantes, atentos a cualquier signo ominoso que señale riesgo para alguno de los dos.

El mayor premio que un obstetra pueda tener, es asistir en ese momento mágico, sublime, casi divino, del nacimiento de un nuevo ser, escuchar el llanto fuerte y enérgico del recién nacido que grita su llegada al mundo, sentirlo sano, exuberante, lleno de vida y pleno de energía, entregarlo a la madre que en ese instante olvida todos sus dolores y nos premia con una sonrisa de gratitud y la mirada más hermosa, amorosa y tierna que un ser humano puede entregar a otro: la mirada de una madre a su hijo recién nacido.

[1] Ministerio de Salud y Protección Social. Análisis de la Situación de Salud (ASIS) Colombia. Noviembre 2016.

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