Súper Alcalde Local, por Diego Molano*

Diego Molano

Sabe usted quién es el Alcalde de su localidad en Bogotá? Lo más seguro es que no, eso le sucede a la mayoría de los bogotanos, no conocemos quién rige los destinos de su localidad y mucho menos cuáles son sus funciones y responsabilidades. El Alcalde Mayor de Bogotá y la ciudadanía tiene en los alcaldes locales un potencial enorme para mejorar la convivencia, la seguridad, el orden y la participación comunitaria, sin embargo, desde su creación en el año 1991, esta figura ha pasado desapercibida para los ciudadanos.

Un Alcalde Local como el de Suba maneja y coordina una población de 1.2 millones de bogotanos, es decir tan grande como la de Barranquilla. El presupuesto que maneja este año el Alcalde Local de Ciudad Bolívar es de $105 mil millones, es igual al presupuesto de funcionamiento de una ciudad como Pereira. A las localidades de Bogotá se les asigna el 10% del total del presupuesto del Distrito Capital, este año ese monto es alrededor de 1.7 billones de pesos. La verdad es que es muy infortunado, que unas figuras públicas como alcaldes locales y ediles que tiene tamaña responsabilidad, aún pasen inadvertidos para la inmensa mayoría de la ciudadanía y no existan mecanismos claros de rendición de cuentas.

No hay que olvidar que los alcaldes locales y los fondos de desarrollo local fueron parte actuante del famoso carrusel de la contratación, como no hay doliente por estos recursos, la corrupción llegó hasta lo más profundo de la contratación local. De hecho, de la Administración del Ex Alcalde Gustavo Petro; los mandatarios locales de Usaquén, Suba, Kennedy, Bosa y Mártires fueron acusados por irregularidades en la contratación.

Entre las funciones principales de los alcaldes locales están las de garantizar la seguridad y convivencia en los barrios, dirimir los conflictos, hacer respetar el uso del espacios público, garantizar el adecuado funcionamiento de los establecimientos comerciales, tener el control de los equipos de pesas y medidas en la localidad y promover la participación ciudadana. El decreto 1421, Estatuto Orgánico de Bogotá les asigna 13 funciones, sin embargo, si se sumarán todas las responsabilidades definidas por acuerdos del Concejo, decretos y resoluciones distritales, sus funciones son más de 200. Allí radica el lío principal de su gobernabilidad, la ciudad quiere que hagan de todo, pero no tienen ni la fuerza, ni los recursos, ni el empoderamiento para hacerlo.

En ese momento el Alcalde Mayor Enrique Peñalosa está pendiente del proceso de conformación de ternas para la designación de alcaldes locales de Bosa, Kennedy, Suba, Teusaquillo, Los Mártires, Puente Aranda, Rafael Uribe Uribe y Ciudad Bolívar.

Esta selección se convierte en una nueva oportunidad para conformar por fin un nuevo equipo de super alcaldes locales, que en conjunto con el Alcalde Mayor y su gabinete, propicien una verdadera transformación en las localidades de Bogotá. Para ello, se requiere redefinir y enfocar sus acciones en funciones concretas; seguridad y convivencia, recuperación de espacio público, promover desarrollo económico local, mantenimiento vial y promover la participación ciudadana. Los alcaldes locales deben ser verdaderos gerentes con un perfil que les permita excelencia en la ejecución pero también capacidad de diálogo con las comunidades. Se debe fortalecer su capacidad técnica y administrativa, en especial para asegurar procesos de contratación transparentes y alineados completamente con las prioridades distritales. En un informe de la Cámara Colombiana de Infraestructura se encontró que el 80% de los contratos de los fondos de desarrollo local fueron asignados directamente, es decir a dedo, en particular, bajo la modalidad de convenio de asociación o científico. Esta práctica tiene que ser abolida tajantemente.

Así como un edificio se construye desde sus bases, la recuperación de Bogotá tiene que comenzar desde sus localidades. Los bogotanos debemos aspirar a tener a los mejores como alcaldes locales y no permitirnos que estos puestos los ocupen personas que de una u otra manera utilicen el cargo para detrimento de la ciudad. Deben ser un grupo de mujeres y hombres sin tacha, comprometidos hasta los tuétanos con la transformación de los barrios y sus comunidades y sobre todo, con criterio para actuar con independencia y firmeza frente a las presiones políticas. Esperemos que en 4 años después de esta nueva generación de alcaldes locales que nombre el Alcalde Peñalosa, surja en las comunidades una nueva ilusión, en donde los jóvenes, los líderes empresariales, sociales, y ambientales quieran convertirse en alcaldes de sus localidades y prestar un verdadero servicio público y cívico a sus comunidades.

Ahora nos corresponde a cada uno interesarnos por conocer a los alcaldes seleccionados para nuestra respectiva localidad, no solo para recurrir a ellos en casos de convivencia, sino para exigir y pedirles cuentas del uso de los recursos públicos.

Concejal de Bogotá*

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