PEÑALOSA Y SUS MAYORÍAS EN EL CONCEJO LE DAN LA ESPALDA A LA EDUCACIÓN PÚBLICA: SARA ABRIL Y ESTEBAN HERNÁNDEZ

SARA ABRIL Y ESTEBAN HERNÁNDEZ

El 20 de septiembre de 2017 la mayoría peñalosista en la plenaria del concejo de Bogotá, se negó a aprobar la propuesta que evita la reducción del presupuesto por estampilla destinado a la Universidad Distrital.

La estampilla pro Universidad Distrital es un recurso que proviene de la contratación pública del Distrito, de tal forma que de todo contrato celebrado en Bogotá se destina el 1% de su valor para la inversión en la Universidad Distrital. Este es un recurso inestable porque no tiene monto mínimo y fluctúa de acuerdo con los montos de la contratación pública distrital. Por ejemplo, en los últimos dos años la contratación pública ha presentando una reducción del 10% y el 18% y en esos mismos porcentajes la Universidad Distrital ha dejado de percibir recursos por ese concepto.

Bajo la aprobación de la nueva estampilla con proyección al año 2047 las condiciones cambian en dos aspectos: el primero es que la estampilla no será destinada en su totalidad para la Universidad Distrital sino que ahora empezará a ser compartida con la Universidad Nacional Sede Bogotá, quien ahora recibirá el 30%; y el segundo es que el recaudo no será del 1,5% como propuso la bancada del Polo Democrático Alternativo (para compensar el hecho de que fuera compartida) sino del 1,1%, lo que implica una disminución en el 21% de los recursos recaudados por estampilla para la Universidad Distrital.

¿Aguanta la Universidad Distrital una disminución de presupuesto?

La aprobación de dicha estampilla no es una solución para la crisis de la Universidad Distrital sino todo lo contrario: por falta de voluntad política del concejo peñalosista la Distrital recibirá menos recursos ($7600 millones menos que en el 2016).

En materia presupuestal, las alarmas suenan en todos lados en la Universidad Distrital. En los salones, laboratorios y hasta pasillos de la institución toman clases cerca de 27000 estudiantes aunque el presupuesto solo alcanza para 18000 y la infraestructura para 11.656 (dicho por su rector (e) Carlos Javier Mosquera en el Concejo). Además, esta institución ha perdido los últimos cuatro años cerca de $88.000 millones y ha recibido del Estado el mismo dinero desde hace 25 años por la Ley 30 de 1992.

Así como todas las Universidades públicas de Colombia, los ingresos estatales de la Distrital son mucho menores a sus gastos; gobiernos como el de Santos y el de Uribe han dejado de darle dinero a la base presupuestal de Instituciones de Educación Superior públicas y las han obligado a endeudarse, subir matrículas, producir sus propios recursos y si en algún caso, se han otorgado recursos estatales, han sido totalmente inestables o inciertos como las estampillas.

Es evidente que un déficit mayor a 15 billones de todas las universidades públicas, acumulado por 25 años, no puede solucionarse con paños de agua tibia como estampillas ni estar supeditado a las orientaciones de gobernadores y alcaldes desinteresados, como es el caso de Peñalosa con la universidad de Bogotá. Este déficit implica cambios reales, como lo sería un aumento en su base presupuestal.

Por su parte la Universidad Nacional es el lugar donde uno menos quisiera estar en caso de un terremoto. Las grietas no son la excepción, sino la norma en sus edificios y como producto de la asfixia presupuestal que ha venido profundizando cada gobierno, acumula un déficit de 2 billones de pesos en infraestructura solo en la sede Bogotá. A nivel nacional reporta un déficit de funcionamiento cercano a los $120.000 millones y su presupuesto de inversión ha disminuido sensiblemente a pesar de ser la institución que escribe 1 de cada 3 artículos científicos que se escriben en Colombia y de graduar el 40% de doctores en el país.

El gobierno de Santos particularmente ha respondido con paliativos inciertos como las estampillas que después usó para aprobar un cupo de endeudamiento en la institución y como los recursos CREE, que en el 2016 le quitó para financiar el programa Ser Pilo Paga y dar ese dinero al ICETEX.

Es lamentable que Peñalosa quiera bajar el presupuesto de la Universidad Distrital mientras implementa programas como un Ser Pilo Paga bogotano llamado “Alianza Bogotá Educadora - Suma tu región” en el que de forma descarada se destina $250.000 millones en 4 años al ICETEX, es decir el doble (anualmente) de los recursos que le dio por estampilla a la Distrital en 2016. Se privilegia el endeudamiento y los intereses de sus amigos privados a costa del sufrimiento de toda la universidad.

Una vez más el futuro de la U. Distrital recae sobre los hombros del concejo de Bogotá, y las mayorías peñalosistas de este han decidido darle la espalda como lo hace Santos y Peñalosa al destinar migajas para la educación y abundancia para el endeudamiento de miles de estudiantes y familias bogotanas. Por eso este 4 de octubre saldremos a las calles nuevamente a exigir el presupuesto que se merece la educación, la ciencia, la tecnología y la investigación en todas las áreas del conocimiento.

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