LA BICI EL PODER DE LA SOSTENIBILIDAD: DIEGO MOLANO

DIEGO MOLANO

La apuesta de la ciudad para que sea amigable con la bicicleta se ve reflejada en la celebración de la “ X Semana de la Bici” que se realiza en Bogotá. Este evento, que ya lleva 10 años, nos abre camino para pensar en todo lo que aún nos falta para garantizar seguridad a los biciusuarios o para concientizarlos de la responsabilidad que deben tener al manejar el vehículo más sostenible con el que pueda contar una capital.

La sostenibilidad de la bicicleta depende de cada uno de nosotros cuando salimos a las calles. Y digo esto porque todos tenemos algo que aportarle al mundo de la bicicleta.

En Bogotá todos los que se movilizan en vehículos particulares han observado personajes irresponsables que aventurados, zigzaguean por las vías principales como si estuvieran en un concurso de prueba de obstáculos. También vemos biciusuarios que aprovechan las ciclorrutas o ciclovías construidas para su desplazamiento rápido y seguro. De la misma manera vemos un gobierno local que implementa políticas públicas dirigidas al uso de la bicicleta y las privilegia para convertir a Bogotá en una de las ciudades más preparadas y organizadas en esta movilidad sostenible.

Como ven hay de todo. Por eso digo que nuestro deber es reflexionar sobre cuál es el papel que cada uno de nosotros debe tener frente a la bicicleta y sus usuarios.

Bogotá ha entregado este año 40 kilómetros de cicloruta y a habilitado 3.600 cupos de ciclo parqueaderos. Actualmente la ciudad cuenta con 476 kilómetros de ciclorrutas; eso significa que a nivel de Latinoamerica es una de las más amplias y mejor construidas. No quiere decir que está perfecta, pero sí que el camino está trazado y que hacia la excelencia debemos ir.

Andar en bicicleta se está convirtiendo en una forma de vida, en un tema cultural. Ya no es solo el mensajero, los domicilios o los niños por diversión los que tienen este vehículo, ahora son los ejecutivos, las señoras, los estudiantes, los trabajadores y todos aquellos que se le están midiendo a mejorar la calidad de vida, al menos en movilidad y salud.

En este caballito de acero no podemos olvidar que van seres humanos, en este vehículo de dos ruedas van retos, sueños e ilusiones. Es muy importante que los biciusuarios se sientan seguros y protegidos, pues son ellos los que en este momento aportan un granote de arena a la calidad del aire, al ambiente y a la salud pública de una ciudad. Lo biciusuarios son personas que se bajaron del transporte público, de los vehículos particulares y un poco más seguros, para decirle a la ciudadanía que hay otra forma de recorrer las vías y hay otras formas de aportarle vida a la tierra. Pero este esfuerzo no puede costarle la vida a los biciusuarios como ha sucedido las últimas semanas con la muerte de cuatro de ellos incluida la de un niño en la localidad de Bosa.

Por ello todo lo que se vive alrededor de la bici pasa a ser un tema de agenda pública, de acciones diarias, de responsabilidad de todos, de estrategia y de planeación urbana de ciudad.

Este invento, que ha durado más de 200 años, ha pasado de ocupar primeros lugares a segundos en la época del llamado desarrollo industrial, posteriormente volvió a tomar su puesto y resurgió como la alternativa para disminuir los colapsos de movilidad, contaminación del aire, problemas de salud, manejo del tiempo y un hábito económicamente saludable.

El uso diario de la bicicleta es ahora un proyecto de movilidad urbana de cualquier ciudad que busca ser sostenible; pero para que este proyecto sea verdaderamente exitoso debe tomarse en serio, con decisiones fuertes en seguridad, con penalidades contundentes para aquellos biciusuarios que no utilizan bien las normas de seguridad o abusan de los peatones, con educación y cultura ciudadana para los conductores de vehículos y transporte público, con infraestructura adecuada e integral que de la facilidad para que cada día más y más personas se unan a este transporte sostenible y con un sistema integral de transporte que permita parquear bicis en los portales o estaciones o por qué no con la posibilidad de llevar su bicicleta en buses para continuar su recorrido posterior a otras zonas de la ciudad.

Todo lo anterior es factible, depende de cada uno de nosotros. Miremos con mayor detenimiento la importancia de la bicicleta para una ciudad como Bogotá, no la rechacemos ni la miremos con desconfianza cuando vamos en los vehículos, mejor digámosle a los gobernantes que piensen en grande cuando se proyecten las políticas de la bici, que garanticen seguridad, infraestructura y cultura ciudadana; solo así podríamos sentirnos orgullosos de ser la Capital con la mayor extensión de ciclo vías de Latinoamérica; es decir cantidad si pero calidad mucho mejor. Bienvenida la X semana de la Bici

Por Diego Molano Aponte

Concejal de Bogotá

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