No solo se debe gobernar para el futuro, hay que resolver los problemas del presente: Diego Molano

Diego Molano

Los resultados de la reciente encuesta de "Bogotá Cómo Vamos" muestran que los ciudadanos aún no ven los avances de la Administración de Enrique Peñalosa; a pesar de que hay una mejor percepción de la calidad de vida en la ciudad y de un mayor orgullo por la capital, aún hay incredulidad en el Alcalde y las inmensas inversiones que se están realizando.

Es una paradoja, pues el alcalde Peñalosa ha puesto la casa en orden, diseñó un plan para actualizar el atraso de más de doce años en infraestructura, consiguió los recursos y echó a andar obras y programas que estaban emproblemados, como el Transmicable y el Deprimido de la 94. Sin embargo, los ciudadanos sienten que los logros y realizaciones son limitadas y no suficientes para los problemas que los aquejan hoy.

Son notorios y destacados en la encuesta los reconocimientos a la mejora de la vida del barrio. ¿Qué se está haciendo bien en ese sentido? La revolución de los parques que ya se notan por doquier. Ya se han entregado parques con juegos múltiples multicolores de talla mundial. Incluyen gimnasios al aire libre, zonas de juegos especiales para niños y áreas de barras. Las canchas sintéticas comienzan a ser realidad en múltiples barrios populares del occidente y el sur de Bogotá. Los ciudadanos lo notan, lo disfrutan y lo reconocen.

A pesar de los avances en reducción de homicidios, hurtos y lesiones; los ciudadanos tienen la percepción de que la inseguridad ha crecido. Resulta contradictorio que después de crear la Secretaría de Seguridad y de duplicar el presupuesto de este sector a casi medio billón de pesos, los ciudadanos se sigan sintiendo inseguros. ¿Cuál es la razón? El fenómeno del microtráfico que no ha disminuido, la falta de pie de fuerza de policía en los barrios y la inseguridad de Transmilenio. Son millones de ciudadanos los que sufren esta realidad y por ende, su percepción no cambia.

El otro grave problema y el que más influye en la falta de confianza de la ciudadanía en el Alcalde, es el Transmilenio. La encuesta evidencia de que, a pesar de los múltiples esfuerzos y reformas, los ciudadanos sienten que el servicio y la calidad no mejora, por el contrario, se deteriora en materia de tiempo de desplazamiento e inseguridad; y tienen razón, pues esta fue una de las promesas más importantes del Alcalde y donde más expectativas generó, por lo tanto los ciudadanos son implacables en su calificación. No olvidemos que son más de 4 millones de personas que a diario sufren el Transmilenio y su congestión, allí radica una parte importante de la insatisfacción con la administración.

Si bien es cierto, ya se tiene asegurada la financiación del Metro y de tres nuevas Troncales de Transmilenio como la Avenida 68, la Avenida Ciudad de Cali y parte de la Avenida Boyacá, estas solo estarán terminadas y en operación después del año 2019, lo que implica dos años más sin soluciones de fondo a la problemática actual.

No hay mejoras evidentes en los temas que le duelen al ciudadano, frecuencia de rutas, congestión a las entradas y salidas de las estaciones así como para abordar el bus. La renovación de los más de 1700 buses solo comenzará hasta finales de 2018, esa sería una señal muy importante de calidad en el servicio, pues deberían ser más modernos, cómodos, no contaminantes y darían otra percepción a los usuarios. Hay que acelerar esta renovación, se requieren cambios que se sientan en el diario vivir de los ciudadanos.

El alcalde Peñalosa tiene un plan y unas obras que van a transformar la vida de millones de ciudadanos en la ciudad, pero mientras se avanza en esa dirección, tanto el Alcalde como su gabinete se deben volcar a la gente. Se requiere más dialogo comunitario; discutir sus problemas del día a día, para encontrarles solución pronta, para entender y atender los requerimientos de los ciudadanos.

Debería el Secretario de Seguridad iniciar consejos barriales de seguridad todos los días, para en conjunto con la policía y en dialogo con los vecinos tomar medidas que solucionen los problemas de inseguridad del barrio, que permitan recibir las denuncias y a la vez, exigir mayores resultados.

Sería fundamental definir indicadores de mejora concretos para Transmilenio. De qué sirven cientos de acciones de mejora, si estos no evidencian cambios en el servicio, frecuencia de las rutas, disminución en congestiones de estaciones? La gerente de Transmilenio, su equipo y el Alcalde deberían estar en reuniones permanentes con los usuarios para oír sus quejas y tomar medidas específicas en los portales, en las estaciones y en las rutas.

Todo el gabinete debería volcarse a la calle a dialogar con la comunidad para resolver los problemas prácticos del barrio asociados a su sector. Hay que priorizar obras y programas e involucrar a la comunidad en su ejecución. En la administración anterior del alcalde Peñalosa se tuvo un magnifico programa “obras con participación comunitaria”, se hicieron andenes, escaleras, parques y vías con la colaboración de los vecinos. Hoy no hay esa conexión real de la ciudadanía.

Muchos han señalado que lo que falta es comunicación, hay que tener cuidado. El tema no es hacer publicidad con pauta y vallas para contar lo que se ha hecho, eso no es lo de fondo. Que no le pase al Distrito lo que le sucede al gobierno nacional que inundó de propaganda los medios para comunicar unas obras no terminadas o que los ciudadanos no sienten o ven. Eso resta credibilidad.

Lo que se requiere es un diálogo cariñoso con la ciudadanía, para explicar las inversiones y su importancia. Un dialogo para entender sus problemas y no solo gobernar para el futuro, sino para resolverle los problemas del día a día.

*Diego Molano

Concejal de Bogotá

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