LA GUERRA DE LAS LIBRANZAS: PABLO BUSTOS S.

Pablo Bustos

La Superintendencia de Sociedades tras intervenir en estos días a cinco cooperativas como captadoras ilegales de recursos de libranzas, adoptó una de las decisiones más importantes de todo el proceso liquidatorio de la comercializadora Elite International, lástima que para hacerlo tuvimos que esperar cerca de año y medio, cuando precisamente este debió ser el punto de partida y no el de llegada. Sin embargo con tal histórica decisión, no solo atendió nuestro reclamo público y nuestras denuncias así como quejas formuladas de tiempo atrás, sino que finalmente “cogió el toro por los cuernos”: las cooperativas se habían alzado irregularmente con los recursos que el mercado de las libranzas generaba y que Elite como mero intermediario debía cancelar a sus clientes.

Quizás uno de los renglones más rentables léase bien licito, del sector financiero colombiano es el de las libranzas, que son órdenes para que trabajadores o pensionados tomen créditos fáciles, los cuales son descontados directamente de sus salarios o mesadas pensionales, por un prestamista denominado originador –cooperativa o SAS-, y vendidos estos pagares-libranza por un comercializador- Estraval, Elite y bancos- a un inversionista final que busca una utilidad mayor a la lánguida que ofrece la banca institucional.

Este negocio ha venido creciendo gracias a la voracidad misma del gran sistema financiero y los grandes conglomerados económicos que la manejan, que por un lado no le paga nada a los ahorradores en sus CDT, y por otro lado exprime al máximo al cliente en sus créditos con dineros tomados de aquellos y los pone en libranzas ganando millonarias utilidades. Frente a este fenómeno especulativo bancario, el sector de las libranzas constituye una alternativa para los inversionistas especialmente pequeños y medianos, aunque también grandes y una amenaza para los grandes grupos financieros del país en la medida que empresas como Elite y otras comercializadoras fueron creciendo muy rápidamente, “arrebatándole” a los grupos económicos lo que estos creen su espacio natural, y que sin duda arremetió contra los comercializadores que les estaban con éxito compitiendo como Elite, y deseaban retomar el control de todo el renglón, basta oír las cuñas radiales que se oyen hoy día al respecto.

Como no pudieron sacarlos del mercado se valieron de las trampas y el juego sucio de Estraval, para generalizar lo que fueron las prácticas mafiosas y aberrantes de este mercado de confianzas, y lo propio ocurrió con las originadora, esto es cooperativas y SAS, que no fueron vigiladas, inspeccionadas ni controladas por el Estado, ni a través de Supersociedades, ni mucho menos de Supersolidaria, ni la Dian que dejaron que las modalidades deformadas de este negocio público se repitieran por anos prosperara, al contrario extendieron decenas de certificación sobre su validez y normalidad.

A finales de noviembre la Supersociedades declaro a cinco cooperativas como captadoras ilegales de recursos de libranzas, lo que se sabía desde un comienzo, sin embargo ese trato se lo había dado desde hace 16 meses antes a múltiples comercializadoras como Elite había dicho que lay bajo el amparo de la misma entidad pero que terminaron fuera del negocio para que reinara la gran banca.

La Supersociedades declaró la ilegalidad del negocio de libranzas de cerca de seis mil usuarios, y de más de sesenta mil pagares y más de $700 mil millones asi representados, con el argumento de que se trataba de un negocio simulado, y aparente, cuya realidad era el puro lucro con rendimientos predefinidos, con lo cual obliga la devolución de todos los que hasta entonces fueron títulos valores, realizando uno de los procesos de expropiación más inconsultos de los últimos tiempos solo comparable con la ocurrida con ocasión de la caída del Upac, incluso superior a la DMG. Después de muchos años la Supersociedades de control y vigilancia Supersociedades dijo algo que de advertirlo hubiera evitado esta silenciosa hecatombe social y económica.

Súmese el hecho que la noticia de la intervención de cinco cooperativas por parte de Supersociedades, con las que el clan de Roberto Herrera sufre su mayor revés, no fue noticia y en lugar se fueron los medios a buscar el ahogado rio arriba, en lo anecdótico de las comercializadoras, tapando la gravedad del seriado de los hechos de corrupción denunciados ahora, no solo por nosotros, sino por Supersociedades ante la Fiscalía General, que es claramente el cartel de la libranzas en su expresión real, el de las cooperativas y SAS originadoras, las cuales deben resarcir mediante planes de desmonte serios y el pago de intereses a los damnificados que representamos.

Natalia Springer y Roberto Prieto:

En próximas entregas comentaremos nuestras denuncias contra Natalia Springer y Eduardo Montealegre, así como las formuladas por la Red de Veedurías contra Marketmedios y su entramado en varias entidades incluida la cancillería y Ministerio de transporte entre otros, que ya se abren paso en la entre lerda y paquidérmica justicia patria.

@Redveeduriascol

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