Trump o Biden para USA, ¿Cuál es la mejor opción para todos nosotros?

FRANCISCO NOGUERA ROCHAEn un mudo que clama con angustia certeros liderazgos que permitan superar la zozobra generada por el inesperado y letal virus que, por irresponsabilidad y descuido, se generó en China.

Pero, además, ante la creciente polarización política que tanto nos irrita, nos encontramos a pocos días de unas elecciones cruciales no solo para Estados Unidos sino para el mundo entero; que marcarán el rumbo de los últimos años de la primera cuarta parte del raudo siglo.

Aunque el debate no se ha caracterizado por encumbrada dialéctica, si ha mostrado los dos simples caminos a los que se ha reducido la política universal. Por una parte, la aplicación de las normas básicas del sistema capitalista, encarnadas por el presidente Trump, y por la otra, la incierta aplicación de un inédito camino salpicado por las ideas socialistas de Bernie Sander, quien, aunque derrotado, logró inocularlas al Partido Demócrata, lo que acorraló al vacilante Joe Biden, quien ya ni parece recordar sus reiteradas pociones de centro que lo caracterizaron en su larga carrera política en el moderado estado de Delaware.

El panorama descrito, nos invita a reflexionar: ¿cuál presidente le conviene más a la comunidad colombiana en los Estados Unidos, pero, además, a nuestro país y a América Latina que depende tanto de los vientos que soplen en el coloso del norte?

De las dos propuestas económicas, la que mayor fortaleza económica traería seria la que aplica desde ahora el actual presidente, basta recordar el fuerte crecimiento del PIB registrado antes de la pandemia. Está claro que solo un acelerado crecimiento económico crea mejores empleos, lo que es posible con un mayor flujo de inversiones.

La mal llamada guerra comercial con China, de la que tantos medios Demócratas denigran, no solo está orientada a equilibrar el déficit comercial que hoy existe con el Goliat asiático, sino también intenta lograr, con amenazas de crecientes aranceles, el deseable regreso de muchas industrias que emigraron allá buscando menores costos de producción sin perder como objetivo el apetecido mercado de los Estados Unidos.

En la otra orilla, las propuestas de Sander, hoy adoptadas por Biden, ahuyentarán a los inversionistas por la reiterada amenaza de amentar los impuestos; incrementado así el actual desequilibrio comercial. Por ese camino se crecerá poco y se crearán empleos de menor calidad.

Cabe recordar que en las épocas en que me desempeñé como Cónsul General de Colombia en New York, paradójicamente, la presidente de la Cámara de Representantes en Washington D.C, que, para esa época también era Nanci Pelosi, congeló durante aquel periodo la aprobación del TLC que habíamos firmado con los Estados Unidos.

Su argumento fue, que esos tratados solo benefician a los países que los conseguían, ya que con ellos EE. UU pierde empleos que se trasladan a aquellas regiones. Cosa que aún no ha ocurrido aquí por no haber sabido aprovechar las ventajas evidentes de dicha oportunidad comercial.

El tratado solo fue aprobado cuando la congresista Pelosi abandonó la presidencia al perder su partido las mayorías en el cámara.

Hoy mudó de orilla ese argumento. Contradicciones políticas que invitan a imitar aquel buen salsero que hizo popular el pegajoso estribillo: ¡Sorpresas nos da la vida!

Pero ¿quién le conviene más a nuestro país? de nuevo la respuesta es Trump; ya que nos atemoriza que se repita el trato casi de viejos amigos dado por Obama y Biden, hace solo cinco años, al tiránico gobierno comunista de Cuba, que hoy controla también a Venezuela.

Trato, que, sería desastroso para nuestro anhelo de librarnos de la amenaza narco terrorista, cuyos principales líderes, Marquez y Santrich, con otros del ELN, gozan de protección en el santuario del mal en que se convirtió el vecino país.

Es bueno tener presente, que, si Trump fortalece la economía de su país, crecerán en paralelo los envíos de remesas hacia Colombia, fortaleciéndose con ellas el consumo interno y el PIB de nuestro país. No olvidemos que las prodigiosas remesas son ya nuestro tercer renglón generador de divisas.

Por último, es posible imaginar que una parte de las empresas que saldrían de China buscando países más cercanos al enorme mercado de Estados Unidos, podrían establecerse en Colombia aprovechando que Trump dejó intacto nuestro TLC. Posibilidad planteada hace pocos días por el nuevo director del BID.

Concluyo afirmando, que, a pesar de las desabrochadas maneras de Trump, su reelección sería benéfica tanto para la comunidad colombiana en Estados Unidos como también para nuestro país y para toda América Latina.


FRANCISCO NOGUERA ROCHA
Profesor Universitario
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