¿Será que Colombia tendrá que decidirse por la pena de muerte?

¿Será que Colombia tendrá que decidirse por la pena de muerte?Que no vengan con el cuento de que la seguridad es de derecha y los derechos humanos de izquierda, ¿los de la enfermera asesinada eran de derecha o de izquierda?

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas. ¿Será que Colombia tendrá que decidirse por la pena de muerte?

Colombia no aguanta más que unos miserables atarugados con bazuco apuñalen al que se les atraviese con un celular en la mano

¡Y lo digo con profundo dolor!

Es que no existe un escenario distinto al del dolor desde donde pueda plantearse una discusión tan dolorosa como la de la pena de muerte. Pero a veces no le queda otro remedio a la sociedad martirizada por la inclemencia de algunos miserables.

Que a una niña le pegaron un tiro en la cara cuando intentaban robarle el carro a su padre... que a un muchacho de 18 años lo asesinaron por quitarle una cachucha... que a un hombre trabajador le pegaron una cuchillada en un TransMilenio y murió desangrado en el acto... que a un joven universitario lo asesinaron a puñaladas porque intentó no dejarse robar su celular... que a un señor lo mataron a tiros frente al garaje de su casa porque se resistió a entregar la plata en un fleteo, todo esto delante de sus tres hijitos que iban dentro del carro... que a una joven enfermera la mataron a cuchilladas por robarle su bicicleta cuando regresaba del trabajo... y la lista se haría, dolorosamente, interminable.

Que no me vengan los activistas de pacotilla con el cuento de que la seguridad es de derecha y los derechos humanos de izquierda.

¿Los derechos humanos a los que también debió tener derecho la enfermera asesinada eran de derecha o de izquierda?

¿La seguridad que nunca socorrió al joven universitario asesinado ha debido provenir de la izquierda o de la derecha?

¿El miserable que le pegó el tiro en la cara a la niña es de derecha o de izquierda?

¿El policía que ha debido impedirlo debió de ser de derecha o de izquierda?

¿El juez de garantías que suele dejar libres a los pistoleros suele ser de izquierda o de derecha?

Basta ya de tanta estupidez.

Yo no sé a qué hora llegamos al desastre de convertirlo todo en un problema ideológico. Aquí los dirigentes políticos, los periodistas y los académicos se preocupan más por rendirles pleitesías a sus totems ideológicos que por solucionar los problemas de la gente.

Hemos llegado a tal grado de imbecilidad que todo aquel que diga que hay que hacerle reformas a la policía queda graduado de comunista y todo aquel que se atreva a decir no hay que acabar con el Esmad queda graduado de fascista y de paramilitar.

Entonces, si uno dice que la inseguridad en Bogotá está disparada es porque quiere hacerle daño a Claudia López.

A tal punto de cretinismo ideológico hemos llegado que la última consiste en que la comida de los niños en los colegios públicos terminó siendo, además de un foco de corrupción, un gran problema ideológico.

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A veces no le queda otro remedio a la sociedad martirizada que plantearse una discusión tan dolorosa por la inclemencia de algunos miserables
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En medio del embeleco del “Día sin carne” la carne terminó volviéndose de derecha por cuenta de que, según estos ideólogos, la carne no proviene de las vacas y los toros sino de unos ganaderos que se congregan en una cosa de derecha que se llama Fedegán y que es presidida por un monstruo de derecha al que le dicen Lafaurie.

Y como se trata de darle duro a la derecha y de demostrar que se es muy progresista, la señora alcaldesa no encontró más que deslumbrarnos con la genialidad de que debemos darles a los niños de los colegios del distrito unas dietas vegetarianas. Una nueva e histórica victoria ideológica: la nueva generación de niños vegetarianos de América Latina.

Por eso no hemos podido abordar en serio la urgencia de la seguridad ciudadana mientras los asesinos siguen imponiendo su dictadura en las calles y donde se les da la gana.

Mientras la preocupación de los que tienen el poder de decisión en materia de seguridad siga siendo que no los cataloguen de comunistas o de fascistas, no habrá nada qué hacer.

No obstante, esta estupidez tendrá los límites que le imponga esta dolorosa realidad. Colombia no aguanta más que unos miserables hayan decidido atarugarse el cerebro con bazuco para después salir a apuñalar al que se les atraviese con un celular en la mano.

La discusión en serio sobre la seguridad de nuestras familias tendrá que llegar más temprano que tarde y en ella habrá que discutir, sin lugar a dudas, sobre la pena de muerte.

Sé que lo digo con dolor y con rabia, pero también con razón: la sociedad tiene el derecho a decidir que el miserable que le pegó el tiro en la cara a la niña, deje de seguir viviendo.
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