En defensa de la operación Cesárea: Herman Redondo

Herman Redondo


No es el propósito de este artículo la justificación de procedimientos innecesarios, sino, llamar la atención sobre las complicaciones que pueden surgir cuando una cesárea bien indicada, no se practica.

Se dice que el primero de los césares llevó su nombre por el útero escindido de su madre y de allí derivar el nombre de la operación, que quiere decir cortado; opinión que se ha mantenido durante siglos. No obstante, el primer dato oficial que se tiene de una mujer que sobrevivió a una cesárea fue en Alemania en el año 1500. La mayoría de las veces, el procedimiento tenía alta mortalidad. En Gran Bretaña y en Irlanda, la mortalidad en 1865, era del 85 %; No obstante, tanto la mortalidad como la morbilidad de la operación cesárea se ha venido reduciendo progresivamente a mínimos niveles, gracias a la aplicación de los principios de asepsia y antisepsia, a la introducción de suturas modernas, a los avances en la anestesia, a las transfusiones de sangre, al advenimiento de los antibióticos y de las modernas unidades de medicina materno fetal y cuidados intensivos maternos y neonatales. Muchas vidas, incontables, de madres y de sus recién nacidos se han salvado a lo largo de la historia, gracias a esta bendita cirugía.

No hay intervención más salvadora de vidas, dos al mismo tiempo, que una operación cesárea hecha cuando está indicada, con oportunidad, en un medio adecuado y por manos expertas; ni situación más complicada para la madre y el niño, cuando esta no se practica.

Según la OMS[1], desde 1985, los profesionales de la salud de todo el mundo consideraron que la tasa ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15%. También desde entonces, las cesáreas son cada vez más frecuentes tanto en países desarrollados como en países en desarrollo.

Así mismo, afirma la OMS, que la cesárea, cuando está justificada desde el punto de vista médico, es eficaz para prevenir la morbimortalidad materna y perinatal y, desde luego, no están demostrados los beneficios del parto por cesárea para las mujeres o los neonatos en quienes este procedimiento resulta innecesario.

Como en cualquier otra cirugía, la cesárea está asociada a riesgos a corto y mediano plazo, como la hemorragia o la infección severas. A partir de la revisión sistemática de la OMS, a nivel de población, a medida que las tasas de cesárea aumentan hasta un 10%-15% se reduce la mortalidad materna y neonatal. Por encima de este nivel, el aumento de las tasas de cesárea deja de estar asociado a una reducción de la mortalidad.

Existe, pues, consenso mundial en el sentido de que los índices de la cesárea se han venido elevando. En 2004, los nacimientos por cesárea fueron de 29.1 y 30 % en Estados Unidos y México, respectivamente[2]. Aunque la Norma Oficial Mexicana establece que el índice inicial recomendado de cesáreas es de 15 % para los hospitales de segundo nivel y de 20 % para los de tercer nivel, en algunos países se acepta la posibilidad de que esta incidencia sea hasta de 29 %[3]. La OMS, en sus recomendaciones señala que debe hacerse todo lo posible para realizar cesáreas a todas las mujeres que lo necesiten, en lugar de intentar alcanzar una tasa determinada[4].

En Colombia[5], la tasa llega al 40%, con mayor predominio en los hospitales de III nivel y en las clínicas privadas, cuando años atrás (1999) la tasa de cesáreas era del 16%.

Hay un estudio muy interesante publicado en la revista The Lancet, citado por Unimedios, realizado en 42 países en vía de desarrollo, con un total de 199.916 nacidos vivos, encontrando una tasa de cesáreas extremadamente baja en los países más pobres. Del 20% de la población más pobre, menos del 1% tuvo nacimiento por cesárea. Lógicamente, las tasas de morbilidad y mortalidad materna y perinatal, son altísimas.

Cabe la siguiente pregunta: ¿Será que, en la alta Guajira, en el Chocó y en los antiguos territorios nacionales de Colombia, las tasas de cesárea, son altas? En la misma capital de la República, las tasas de mortalidad materna cambian según la localidad y estrato socio-económico. Varias de las muertes maternas y fetales se deben, precisamente, a las cesáreas que dejaron de realizarse oportunamente.

Por otro lado, como obstetra debo señalar que desde 1985, cuando la OMS señalo que la tasa ideal de cesárea debía oscilar entre el 10% y el 15%, con el desarrollo del conocimiento, han surgido nuevas indicaciones de esta operación. Me permito señalar algunas: anteriormente, el diagnóstico del sufrimiento fetal se hacía con el estetoscopio de Pinard (la conocida cornetica de madera), basado en el oído entrenado del obstetra y, generalmente se hacía el diagnóstico cuando el feto ya estaba en muy malas condiciones; hoy día, con el advenimiento de las pruebas de bienestar fetal avanzadas, incluyendo la monitoría y la ecografía, se diagnostica el sufrimiento antes de que este ocurra y se procede a la cesárea, para garantizar bienestar del recién nacido.

Afortunadamente, los fórceps e instrumentos de tortura similares, ya reposan en los museos. Cuántos desgarros maternos, fracturas craneales y hematomas de los recién nacidos no se realizaron y, ¡cuánto trauma obstétrico se sigue ocasionando por no hacer a tiempo una operación cesárea!

Anteriormente, los viejos obstetras, sacábamos pecho por atender un parto en presentación de pelvis. Los estudios posteriores demostraron que los recién nacidos con hipoxia fetal, posteriormente, tendrán menor rendimiento escolar. En conclusión, las presentaciones en pelvis hoy en día son una indicación de cesárea.

Algo parecido sucedía con las pacientes que ingresaban en trabajo de parto y tenían como antecedente una cesárea anterior. Antiguamente, les dábamos “prueba de trabajo de parto”, a ver si no se les rompía la matriz. Hoy día es indicación de cesárea, un factor que incrementa exponencialmente el número de cesáreas bien indicadas. Según la publicación de la Universidad Nacional a que he hecho referencia[6], los diagnósticos más frecuentes para la operación cesárea en el Instituto Materno Infantil, son: Cesárea anterior, 26,43% y; estado fetal insatisfactorio, 15,57%.

Sabemos que las complicaciones y la mortalidad por cesárea en nuestro medio es baja, pero no justificamos realizarla por causas banales, como la comodidad de poder programar el día del parto o por razones estéticas o económicas en las clínicas privadas.

No obstante, expresamos en estas líneas, la preocupación por las cesáreas no practicadas, cuando ellas son justificadas. ¡Cuántas vidas han dejado de salvarse por esta omisión!

Por: Herman Redondo Gómez MD

Ginecólogo y Obstetra

[1] OMS. Declaración de la OMS sobre las tasas de cesáreas. Consultado en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/161444/1/WHO_RHR_15.02_spa.pdf

[2] Getahun D, Oyelese Y, Salihu HM, Ananth CV. Previous cesarean delivery and risks of placenta previa and placental abruption. Obstet Gynecol 2006; 107: 771 - 778.

[3] Karchmer KS, Fernández-del Castillo C. Obstetricia y Medicina Perinatal. Temas Selectos. México: Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia; 2006.

[4] OMS. Declaración de la OMS sobre las tasas de cesáreas. Consultado en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/161444/1/WHO_RHR_15.02_spa.pdf

[5] Universidad Nacional de Colombia. Unimedios. Consultado en: http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/en-colombia-partos-por-cesarea-exceden-tasa-recomendada-por-la-oms.html

[6] Universidad Nacional de Colombia. Unimedios. Consultado en: http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/en-colombia-partos-por-cesarea-exceden-tasa-recomendada-por-la-oms.html

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