Las Dos Caras de Beck: La dosis mínima

Las Dos Caras de Beck: La Reserva Van der Hammen y las decisiones de Peñalosa

A favor: Lucía bastidas


En contra: Manuel Sarmiento

La reserva Thomas Van der Hammen debe ser de uso público

Quiero invitar a la ciudadanía en general y a los concejales y ambientalistas en particular a que se desprendan de sus prejuicios y se tomen el trabajo de analizar a fondo la propuesta de la reserva Thomas Van der Hammen que acaba de radicar la Alcaldía a consideración de la CAR.

Las dos caras de Beck: consulta Duque - Ramírez - Ordóñez


POR QUÉ VOTAR POR IVÁN DUQUE
Por José Obdulio Gaviria


Una hipérbole propia de los candidatos en campaña es que “estas elecciones son cruciales”, en el sentido de que, como en un cruce de caminos, habremos de tomar para un lado o para el otro.

La verdad es que cada elección, sí, es crucial para el respectivo candidato: o se queda, o se va; o lo eligen o lo dejan fuera. Pero no siempre una elección es crucial para una sociedad. Puede ser que lo que se pone en juego son simplemente los matices, los énfasis de la conducción de una sociedad pero no los principios. No es el caso de las elecciones 2018; estas sí que son cruciales: o se retoma el rumbo que traíamos en 2010 con los gobiernos de Uribe o aceleramos la adscripción de Colombia a una corriente de pensamiento que, genéricamente, llamaremos “Socialismo Siglo XXI”, cuyo agente partidista internacional en América latina es el Foro de Sao Paulo. El Foro, una organización de partidos políticos de la izquierda latinoamericana, incluidos las Farc y el ELN, logró su primer gran triunfo político en 1998: la presidencia de Venezuela. Por eso es común denominar a esa corriente con el calificativo de “chavismo”. En 2003, Chávez profundizó su política de implantación del socialismo más radical, al que denominó Socialismo Siglo XXI, y desnudó la adscripción de su ideología al “castrismo”, es decir, a la corriente comunista internacional. De ahí que Uribe y nosotros hayamos simplificado la calificación y descripción de ese fenómeno político como “castrochavismo”.

En la primera década del siglo hubo una seguidilla de éxitos del Foro en Suramérica: ganaron en Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Ecuador. El único bastión verdadero y refugio de la democracia liberal fue Uribe. Lo acompañaron, de alguna manera, los gobiernos de Chile y Perú, pero con unas variables que, a veces, dejaban la impresión, más bien, de que no querían tomar partido. No se requerían dotes adivinatorias para predecir el fracaso del Socialismo del Siglo XXI. Hoy solo conservan el poder en Venezuela, Bolivia y Uruguay; y el desastre de su gestión exigirá décadas de trabajo de reconstrucción.

Pero el que hayan perdido el poder en la mayoría de los países suramericanos no quiere decir que hayan abandonado sus propósitos hegemónicos. Y el próximo zarpazo que ambicionan dar es Colombia. La legalización de uno de sus partidos fundadores, las Farc; las claudicaciones de Santos, la crisis económica que se cierne sobre Colombia, le han hecho creer al Foro que aquí tienen el triunfo asegurado.

Hay que aceptar que tienen condiciones que los favorecen, pero anoto que, a diferencia de los demás países de Suramérica, Colombia sí tiene “guardián en la heredad”.

Y ese es Iván Duque. Por eso hay que votar por él para que gane las elecciones, corrija los desastres institucionales que nos dejará Santos; y trace y ponga en marca un programa de libertades económicas, crecimiento, riqueza y mucha autoestima nacional.

Uribe es el muro de contención del Socialismo del Siglo XXI que tiene a Venezuela ad portas de un “holomor”, es decir, de una hambruna socialista. Y Duque es su candidato. Por eso votamos por él.

POR QUÉ VOTAR POR ALEJANDRO ORDÓÑEZ
Por Pablo Victoria


Una hipérbole propia de los candidatos en campaña es que “estas elecciones son cruciales”, en el sentido de que, como en un cruce de caminos, habremos de tomar para un lado o para el otro.

La verdad es que cada elección, sí, es crucial para el respectivo candidato: o se queda, o se va; o lo eligen o lo dejan fuera. Pero no siempre una elección es crucial para una sociedad. Puede ser que lo que se pone en juego son simplemente los matices, los énfasis de la conducción de una sociedad pero no los principios. No es el caso de las elecciones 2018; estas sí que son cruciales: o se retoma el rumbo que traíamos en 2010 con los gobiernos de Uribe o aceleramos la adscripción de Colombia a una corriente de pensamiento que, genéricamente, llamaremos “Socialismo Siglo XXI”, cuyo agente partidista internacional en América latina es el Foro de Sao Paulo. El Foro, una organización de partidos políticos de la izquierda latinoamericana, incluidos las Farc y el ELN, logró su primer gran triunfo político en 1998: la presidencia de Venezuela. Por eso es común denominar a esa corriente con el calificativo de “chavismo”. En 2003, Chávez profundizó su política de implantación del socialismo más radical, al que denominó Socialismo Siglo XXI, y desnudó la adscripción de su ideología al “castrismo”, es decir, a la corriente comunista internacional. De ahí que Uribe y nosotros hayamos simplificado la calificación y descripción de ese fenómeno político como “castrochavismo”.

En la primera década del siglo hubo una seguidilla de éxitos del Foro en Suramérica: ganaron en Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Ecuador. El único bastión verdadero y refugio de la democracia liberal fue Uribe. Lo acompañaron, de alguna manera, los gobiernos de Chile y Perú, pero con unas variables que, a veces, dejaban la impresión, más bien, de que no querían tomar partido. No se requerían dotes adivinatorias para predecir el fracaso del Socialismo del Siglo XXI. Hoy solo conservan el poder en Venezuela, Bolivia y Uruguay; y el desastre de su gestión exigirá décadas de trabajo de reconstrucción.

Pero el que hayan perdido el poder en la mayoría de los países suramericanos no quiere decir que hayan abandonado sus propósitos hegemónicos. Y el próximo zarpazo que ambicionan dar es Colombia. La legalización de uno de sus partidos fundadores, las Farc; las claudicaciones de Santos, la crisis económica que se cierne sobre Colombia, le han hecho creer al Foro que aquí tienen el triunfo asegurado.

Hay que aceptar que tienen condiciones que los favorecen, pero anoto que, a diferencia de los demás países de Suramérica, Colombia sí tiene “guardián en la heredad”.

Y ese es Iván Duque. Por eso hay que votar por él para que gane las elecciones, corrija los desastres institucionales que nos dejará Santos; y trace y ponga en marca un programa de libertades económicas, crecimiento, riqueza y mucha autoestima nacional.

Uribe es el muro de contención del Socialismo del Siglo XXI que tiene a Venezuela ad portas de un “holomor”, es decir, de una hambruna socialista. Y Duque es su candidato. Por eso votamos por él.

POR QUÉ VOTAR POR MARÍA LUCIA RAMÍREZ
Por María Elisa Uribe

El año ha comenzado bajo una dinámica electoral muy compleja, con un radar borroso en el panorama económico y una alta incertidumbre frente al acuerdo de paz con las FARC. Hay claras posiciones. Como nunca el voto se mueve entre la cercanía a la izquierda o la derecha.

La contienda se dirime con la entrada de miembros del llamado partido de las FARC -Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común-. Un partido que contará, solamente este año, con 32 mil millones de pesos, según el reporte del viceministro de hacienda, Andrés Escobar. Giro de recursos que comenzó a desembolsar el Consejo Nacional Electoral para sus gastos de funcionamiento. En el entretanto casi tres mil candidatos a las corporaciones públicas, a lo largo y ancho del país, se dirimen entre numerosas huellas digitales para abrir la cuenta bancaria de sus campañas. Con acertado ánimo de endurecer las normas y limpiar la política, el trámite es bien engorroso para obtener donaciones e indicar los recaudos con máximas normas de seguridad antes de cualquiera de los pagos de gastos. Quienes voluntariamente acepten apoyar a un candidato deberán llenar formularios estrictos. No obstante, existen créditos con tasas atractivas con garantías sobre el estudio de los votos posibles y adicionales si da a lugar.

Con estos elementos, surgen varias apuestas electorales, coaliciones, que bien o mal armadas, pretenden acabar con el desasosiego que el común tiene hoy día. Mientras el Centro Democrático hace un llamado de atención a sus militantes, el Partido Conservador se decide por animar la votación y dejar en libertad a sus seguidores en su decisión para la consulta. Simplemente los conservadores optaron por la confianza, porque, como se dice en política: hay con quien.

En este espectro de posibilidades es bueno preguntarse por qué elegir en la consulta a Marta Lucía Ramírez y por qué ella marca la diferencia. Una es su valentía y constante esfuerzo por luchar contra viento y marea. La demostró cuando hace cuatro años ganó una convención y obtuvo dos millones de votos en forma sobresaliente e increíble para muchos.

Su principal distinción está en su posicionamiento y cercanía con el ciudadano del común. Dentro de su conocimiento, elegancia y carácter, la gente la quiere y admira. De ahí que compartamos su lema #LaQueDiceLaGente. Incluso grandes contrincantes la admiren sin tacha alguna, que es su principal carta de presentación: tiene toda la autoridad para combatir la corrupción. La campaña como mujer firme y honesta es absolutamente coherente con su hacer en la política y con su experiencia de talla ministerial.

BeckRTV.com