Los salarios y beneficios de los congresistas y su número deben reducirse a la mitad o revocamos y reformamos el congreso

Pablo Bustos Con la reducción del salario y demás beneficios de los 280 congresistas el país se ahorraría cerca de $150 mil millones al año. Los salarios e ingresos directos de los parlamentarios son del orden de los $33.4 millones de pesos – más de 34 salarios mínimos mensuales vigentes-, que constituye uno de los más elevados del mundo, nótese además que su incremento anual ha sido superior al del salario mínimo –el último incremento retroactivo fue de $1 millón 100 mil pesos-. Como si fuera poco, tienen derecho hasta diez asesores y asistentes cuyo costo de $50 millones mensuales- que representan un valor superior al ingreso directo delos congresistas, los cuales o bien no laboran o en la práctica reciben parte de su sueldo y el resto se lo entregan a los parlamentarios “por debajo de cuerda”, o de formas más sofisticadas unos parlamentarios les nombran a los familiares y ahijados políticos de otros y viceversa, para evitarse el conflicto de intereses, y en no pocos casos se destinan no a asistir al parlamentario sino a realizar proselitismo abierto incluso en las sedes políticas pese a estar prohibido por ley.

Los congresistas, tienen un tiquete aéreo semanal a sus regiones de origen, - algunos han vendido estos pasajes a particulares y agencias de viajes-, lo que incluso ha pasado durante el Covid-19 pese a que las sesiones son virtuales, como bien podrían seguir siendo en su mayoría, pues en la práctica siempre se han asemejado a las mismas, llegan en el primer vuelo los martes y se regresan los más “juiciosos “en el último vuelo del jueves, es decir permanecen en Bogotá máximo dos días, en periodos de sesiones. Pero como sesionan solo de marzo a junio y de julio a diciembre, es decir máximo ocho meses, al ano terminan laborando, o sesionando, solo 64 días al ano, - y no pocos solo contestan a lista y se ausentan-, con lo cual sesionan efectivamente cuando mucho dos meses al ano corridos, pero les pagamos los doce meses.

Quizás deberíamos pagar por sesión asistida nada más, reducir el número de parlamentarios a la mitad, - y tener un congreso monocameral, la calidad de nuestra democracia no ha mejorado por tener senado y cámara, así como el de asesores y asistentes, que deberían ser por partidos y bancadas y no individuales, reducir el número de viajes organizando sesiones concentradas para tal efecto.

La austeridad en el gasto público debe comenzar por el congreso de la Republica, ellos están llamados a dar ejemplo, y si no lo dan, seguramente abrirán el paso para un referendo constitucional, o una asamblea nacional constituyente, un cambio constitucional en materia política más amplio de la que haya tenido el país jamás, y en cuya convocatoria estaríamos dispuestos a participar y activar, este grave problema no lo pudo superar la Constitución del 91, por eso es hora de exigir nuevas reformas, o de revocarlos y reformar el congreso de la República por voluntad popular directa.

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